Estoy decidido a recoger todo aquello que ocurra cerca y que pueda tener vale educativo. A ver si damos con la tecla.
El caso es que hoy unos de mis hijos está jugando un torneo de balonmano, categoría Benjamin de primera, es decir, los más pequeños. Me encanta el club donde está porque se toma el deporte como un espacio donde crecer, tanto como persona como colectivo. Favorecen la partición de todos y valoran cada buena jugada. Así nos va. No hay manera de ganar... No hay manera de ganar a corto plazo, porque a largo plazo están sembrando la semilla de las personas que necesita nuestro mundo. Seres felices, que luchan y se esfuerzan, reconocidos y capaces de reconocer a sus congéneres, personas que descubren que más importante que la victoria es el cómo se gesta.
¿Por qué escribo todo esto? Porque llevo un rato viendo un equipo de los que participan, donde los niños, que no son jugadores, no salen del banquillo. Solo juegan los "mejores", los "elegidos". Su entrenador no para de protestar al árbitro y de comentar sus quejas a sus pupilos del banquillo. En definitiva, tiene a un grupo de niños requetecreídos y a otro requeteindignado. Pero no todo es negativo, tras cada jugada corrige a los que juegan y la da referencias para mejorar la próxima vez. Eso sí, solo a los que juegan.
Paréntesis, lo que hay que ver, acaban de blocar a unos de los nuestros en falta, me hubiera gustado que escucharáis los aplausos y gritos de ánimo del entrenador y de los padres, el niño se gira y mira atónito... "me aplauden por agredir". Siguiente jugada vuelve a blocar, falta, esta vez mira orgulloso. Así nos va.
Gracias a Dios la escuela no es así... Siempre. Desde hace mucho tiempo hay maestras y maestros, profesores y profesoras, madres y padres, que buscan, que buscamos una escuela para todos, una escuela que enseñe, motive y estimule a todos, porque todos pueden aprender y porque aprender es un derecho para todos.
Habrá que descubrir las mejores técnicas y habrá que aplicarlas... A todos, no sólo a los que creo que me hacen ganar los partidos sino al equipo entero, porque eso nos hará invencibles, capaces de ganar a tanta desigualdad, capaces de hacer un mundo mejor para todos.
Al final hemos ganado el último partido... Se ve que los "buenos" ya estaban cansados.
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